Los datos más veraces sitúan a la imagen de nuestra Señora del Castillo en los finales del S.XIII, principio del S.XIV. La temprana edad de esta obra, hace que sea muy difícil encuadrarla dentro de una corriente escultórica, ya que por estas fechas no existe ninguno de los imagineros que han llevado a cabo las tallas que desfilan en nuestra semana Santa.
En su creación era una obra completa, con una policromía muy primitiva. Con el paso del renacimiento a la mentalidad barroca y sus características, la Virgen del Castillo fue alterada en su estructura, para poder vestirla y adornarla acorde con la época de riqueza estilística. De este modo se incrustó un pequeño candelero para poder simular el cuerpo humano.
Otra modificación importante fue la extracción del Divino Infante que en ocasiones puede verse en sus manos y que antes era original de la talla primitiva. Este cambio sucedió tras la advocación de la imagen también como dolorosa en Semana Santa.
Algunos expertos encuadran la imagen de Nuestra Señora del Castillo dentro de la producción iconográfica mariana hispalense de la época fernandina. Sin duda, es una obra que roza lo medieval, donde se brinda el concepto de Realeza de María. Dicen que en la época fernandina, pudo haber en Castilla una importante escuela de imagineros, y que muchas de las obras que llegaron a Sevilla, entre ellas la Virgen de los Reyes, podían haber partido desde allí.
La imagen de Nuestra Señora del Castillo, es sin duda, una de las obras más antiguas que procesionan en la Semana Santa de Lebrija. Aunque es una virgen de gloria, sale también en Semana Santa como dolorosa.
Las Fiestas Patronales se celebran en septiembre, la festividad de la Virgen del Castillo (12 de septiembre). Es una de las fiestas que cuenta con más participación, ya que se implica prácticamente toda la ciudadanía.
Desde 1854, fecha del Dogma de la Inmaculada Concepción, es Patrona de Morón de la Frontera.
La iglesia de San Miguél, la catedral de la Sierra Sur, acoge la Novena a la Virgen, que culminará en la víspera, el 7 de diciembre, con la ofrenda floral, los Gozos de la Inmaculada y las luminarias, los cultos culminan el día 8 de diciembre con la procesión de la Virgen .
156 años de patronazgo Si bien la Inmaculada Concepción es patrona de Morón desde el año 1854, cuando se declara su Dogma, son numerosos e importantes los testimonios históricos que recogen la defensa realizada de la Pureza de la Virgen, tal y como recogen dos documentos de 1651 y 1652, procedentes del Archivo Histórico Municipal, transcritos por el historiador Rafael Jesús López Gallardo en los que Morón hace “boto solene de defender para siempre su limpiesa y concepción”.
Así pues en el siglo XVII Morón acompañó a ciudades como Sevilla o Écija en la defensa de la pureza de la Virgen.
UN POCO DE HISTORIA Y ARTE
Inmaculada de Morón de la Frontera
(Sevilla)
La segunda de las Inmaculadas atribuida a Luisa Roldán es
la patrona de
Morón de la Frontera (Sevilla), que se encuentra en la
Iglesia de San Miguel
Arcángel de esta localidad sevillana, corrientemente en la
capilla sacramental,
aunque a veces la trasladan al altar mayor, para diversos
cultos. Ha sido fechada
en la primera mitad del siglo XVIII, aunque también puede
ser de fines del XVII.
Mide 130cm. Es de madera de cedro policromada y tiene ojos
de cristal. A lo largo del tiempo ha sido atribuida a varios escultores;
actualmente se le atribuye a Alonso Cano, pero antes ha sido atribuida a La
Roldana.
Sobre tan controvertida autoría habría mucho que decir,
pues no presenta silueta fusiforme como las Inmaculadas de A. Cano, con estrechamientos
en los pies y caderas anchas. Pacheco, Roelas y aún Velázquez– Inmaculada de la
Galería Nacional de Londres–, habían insinuado ese estrechamiento, si bien sin
la manera grácil y definida de Cano7.
De acuerdo a los preceptos “pachequianos” la
representación de la Virgen es la de una niña
no mayor de 12 años pero con una dignidad y arrobamiento
que intenta conseguir reflejar lo
celestial. El Concilio de Trento influyó en esta revalorización
de la Virgen María a través de sus imágenes, frente al Protestantismo. De entre
las obras de A. Cano que representan la Inmaculada Concepción podemos citar la de
piedra de la portada de la Parroquia de Nervión, en Sevilla, y también aludir a
la de la Parroquia de San Julián también en Sevilla, aunque esta última según
D. Emilio Gómez Piñol es más atribuible a Martínez Montañés8,
por lo cual es difícil compararlas.
Alonso Cano vivió en Sevilla, entre 1614 y 1638 y durante
esta etapa de su vida probablemente, además de trabajar para la capital,
trabajaría para los pueblos andaluces, por lo que es posible que hiciera
imágenes que aún estén por descubrir, sobre todo, teniendo en cuenta que
durante sus años sevillanos se halla inmerso en la escuela artística hispalense9.
Sin embargo en opinión de la autora de este artículo, esta
Inmaculada, parece estar más en la línea de los Roldanes, del padre, Pedro
Roldán, y de los hijos, incluida La Roldana, del nieto Pedro Duque Cornejo
(1677-1757), y de sus seguidores, particularmente de José Montes de la Oca
(1668-1748), que tuvo relaciones laborales con Duque Cornejo, y que se
distingue por poner a sus Vírgenes un hoyuelo en la barbilla10 y el cuello girado hacia un lado, como esta Inmaculada de
Morón, así como, sus rostros, igual que el de la Virgen de Morón están
impregnados de dulzura y serenidad, y en su figura hay contrapposto, que marca
la rodilla derecha en el manto, el cual es movido y le cruza por delante, a sus
pies, vemos cabezas de querubines y una media luna. Las manos van juntas en
actitud de oración, y no cruzadas a
la manera granadina, pues Alonso Cano, era granadino,
aunque como hemos dicho, durante su estancia en Sevilla estuvo inmerso en la
Escuela sevillana.
También otro seguidor del nieto de Roldán, Pedro Duque
Cornejo, pone a sus Vírgenes hoyuelos en la barbilla, y giro de la cabeza hacia
la izquierda; se trata de Cayetano de Acosta (1709-1778), seguidor a distancia de
este miembro de la dinastía Roldán11, cuyas mencionadas características podemos
verlas en la obra “Mater Inviolata” (1776), que, encargada por la Hdad.
Sacramental del Sagrario de la Catedral de Sevilla, se encuentra hoy en el
Palacio Arzobispal de esta capital. Esta obra, en su aspecto general, recuerda
el estilo de los Roldanes, incluso su peana poblada de angelitos de clara
características barrocas en las caras y tipos.
En mi opinión la belleza que los Roldanes, incluida Luisa
Roldán, ponen a las caras de sus imágenes, sobre todo las femeninas, es mucho
más popular y andaluza, como la de la Inmaculada de Morón de la Frontera, en cambio
Alonso Cano pone a sus esculturas una belleza más espiritual e idealizada, como
podemos ver, en otras obras suyas, en la Inmaculada de la Sacristía de la
catedral de Granada. Para terminar podríamos decir, que aproximadamente, esta
Inmaculada de Morón de la Frontera (Sevilla) tiene solo un cincuenta por ciento
de posibilidades de ser obra de La Roldana e insistiremos en que es mas
factible que sea obra de algún seguidor de los Roldanes como José Montes de Oca
o Cayetano de Acosta.
HIMNO A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Viva la Virgen nuestra Patrona que en nuestro pueblo tiene su altar y reine siempre la Inmaculada en nuestro pueblo noble y leal.
¡Inmaculada dulce Patrona, madre querida de nuestro amor! Virgen sin mancha, fiel protectora defiende siempre, salva a Morón.
Tú, nuestro amparo, nuestra alegría, nuestro consuelo siempre serás; a ti acudimos siempre seguros que nuestras penas consolarás.
Siempre seremos tus fieles hijos, tal es el grito de nuestra fe. Responde ¡oh, Virgen! desde tu trono yo vuestra madre siempre seré.
Imagen de candelero de 1.50 m. Fue realizada en el s. XVII,
pero la imagen que nos ha llegado hasta hoy es fruto de una intervención
profunda del s. XVIII. Su expresión dulce y gran modelado hacen de esta imagen
una de las obras más importantes de la Hermandad.
El leve giro de la
cabeza hacia la izquierda le otorga una singular majestad y elegancia; la boca
entreabierta dibujando una suave sonrisa, más interior que exterior, la nariz
recta de estilo helénica y la disposición de los ojos caídos y lánguidos, como
la arcada de sus cejas, prefiguran la alegría de la Gloria de Dios.
Posee en el brazo izquierdo una representación del Niño
Jesús de una perfección importante en el modelado y una maravillosa expresión.
La imagen se enmarca dentro del concepto de vírgenes de gloria. A lo largo de
la historia, la imagen ha sufrido varias intervenciones.
La primera
documentada fue por Emilio Pizarro en 1886. En 1989 Francisco Berlanga de Ávila
volvió a realizarle una intervención a la imagen mariana. La más importante fue
en 1990 tras el incendio de la Parroquia.
MUSICA DE FONDO: Cueva del cielo en Belén "Himno Navidad Gines"
Aunque los avatares de la historia han ocasionado que los documentos conservados sobre la Hdad. de Ntra. Sra. de la Estrella de Coria del Rio sean muy escasos, son los sufientes para acreditarle a esta Hdad. una antigua existencia. La primera referencia histórica tiene, lugar en el año 1283, durante la invasión árabe que sufrió Coria del Rio por el monarca musulmán Aben-Yusuf, acaeció un curioso milagro que, Alfonso X el Sabio, recogió en la Cántiga CCCXXIII de su famoso libro de "Los milagros de Nuestra Señora ." Cuenta el sabio rey que , durante esta invasión árabe, vivía en Coria del Rio un hombre honrado que tenía un hijo pequeño, a quien amaba "como a la vida que vivía ." Sufrió este niño unas calenturas y murió al tercer día. Cuando el desconsolado padre se disponía a enterrarlo, entraron los mulsumanes en Coria del Rio, arrasando a la población . Tuvo el padre que huir con los demás habitantes del pueblo, dejando recomendados a Santa María a su hijo y a sus bienes. Cuando el padre volvío a su casa la halló intacta y vivo a su hijo. Éste le dijo que durante su ausencia había venido una Señora a acompañarle y a guardar la casa, y que los mulsumanes la habían respetado. Esta Señora era la Vírgen Nuestra Señora de la Estrella. Tambien se hace referencia a Santa María de la Estrella en el libro de Bautismo nº O de la parroquia , correspondiente a 1553. Una carta del Gremio de Pescadores fechada 1561, dirigida a Felipe II , que admitiese conceder a Ntra. Sra. de la Estrella como Patrona y abogada de todas las necesidades del mar y de la tierra. En 1730 con la realización de la maravillosa lámpara de plata decorada con motivos vegetales y cartelas con el anagrama de Mría y Estrella de ocho puntas y que ostenta la inscripción : "La hizo la Hdad de Ntra. Sra. de la Estrella de la villa de Coria" y que hoy podemos admirar en el Altar Mayor de nuestra parroquia. Tras los desastres de la guerra civil, es adquirida una nueva imagen, la imagen es obra de Castillo Lastruci , fechada en 1937 y restaurada posteriormente por el gran escultor Francisco de Buiza en 1961 , a causa de un fortuito incendio originado por una vela , en el 2006 sufrió otra restauración por Enrique Gutiérrez Carrasquilla.
Se engalana la imagen con una salla de tisú de plata y valiosos atributos antiguos de orfebrería , de gran solera artística , entre los que destaca la elegante corona, la ráfaga , la corona del niño , el cetro y la media luna completan el conjunto en plata de ley.
El paso es de madera dorada resulta muy clásico , lleva una opulenta peana, juego escalonado de candelabros y juego de cuatro respiraderos ( fechado hacía 1930 ) , que perteneció a la Hdad de Ntra. Sra. de las Nieves de Sevilla y adquirida a ésta en 1957.
La Virgen recibe culto todo el año en el Altar Mayor de la parroquia , en un magnífico camarín Rococó.
Festividad
Entre el 31 de agosto y el 8 de septiembre se celebra la novena a Nuestra Señora de la Estrella.
El día 7 de septiembre tiene lugar la ofenda floral de nardos a nuestra patrona por los niños de nuestra localidad. Flores con las que procesionará al día siguiente. Los niños, ataviados con traje flamenco, se dirigen a la Parroquia de Santa María de la Estrella desde la ermita de San Juan Bautista acompañando a la imagen del Niño Jesús de la Virgen. Al llegar a la Parroquia de Santa María de la Estrella el niño de la Virgen queda expuesto en besapiés.
La noche del mismo día 7 de septiembre tiene lugar el Rosario Público Cantado. El simpecado de la Virgen, portado por hermanos y acompañado por bengalas, recorre las calles por las que al día siguiente discurrirá la procesión de la Virgen. Cada año cambia de recorrido cada año completando un ciclo de 7 recorridos por las calles de la localidad.
Tras el Santo Rosario se da a conocer la calle ganadora del Concurso del engalanamiento de las calles del recorrido, que la hermandad convoca cada año en colaboración con el Área de Festejos del Excmo. Ayuntamiento. Una vez conocido el fallo se coloca un azulejo en la calle ganadora.
El día 8 de septiembre, festividad de la Natividad de María, se celebra el día de Nª Sra. de la Estrella. A las 12 de la mañana tiene lugar la Función Principal de Instituto en la que los hermanos hacen pública protestación de fe tal y como marcan nuestros estatutos. Al mediodía tiene lugar la tradicional subasta de platos "Natalia Lobato", en la que se subastan platos típicos de la localidad donados por hermanos y devotos de la Virgen que, mediante la puja por los diversos platos, colaboran de esta forma con los numerosos gastos que tiene la hermandad.
A las 20:30 h. tiene lugar la Salida Procesional de Nª Sra. de la Estrella, que discurre por las calles que ha recorrido el Santo Rosario el día anterior por las calles engalanadas para la ocasión.
Cada 4 años, en el mes de mayo, tiene lugar una salida extraordinaria de la Virgen, en carreta tirada por bueyes, visitando los barrios más alejados de la parroquia y por los que no discurre en sus recorridos del día 8 de septiembre. Acercándose de esta forma a todos los corianos. La última salida tuvo lugar el año 2000. En dicha ocasión la imagen de la Virgen fue trasladada en andas por miembros de las restantes hermandades de la localidad hasta la parroquia de San José, el día 7 de mayo, donde recibió por primera vez culto por espacio de una semana, celebrándose un solemne triduo para la ocasión. El 14 de mayo volvió a la parroquia de Santa María de la Estrella en carreta tirada por bueyes, visitando diversos barrios de la localidad, y acompañada por multitud de corianos y corianas vestidas de flamenca.
Himno a Ntra.. Sra. de la Estrella
Lucero que al sol empaña, Estrella que al mundo guía, blanca luz que al cielo baña, eres tú Virgen María.(BIS)
Es de tu estrella el fulgor, muro que a la fe defiende. Es miel que endulza el dolor, es fuego que al alma enciende.
Lucero que al sol...
Luceros te hacen la corte, sobre el trono de tu historia. Eres la estrella del norte, que abres caminos de gloria.
Lucero que al sol... letra: Juan Rodríguez Mateo Música: Juan Miguel Rivas de Dios
Música de fondo: La Capitana - Coro Parroquial Sta Maria de la estrella (Coria del Rio)
En 1936, la iglesia fue
asaltada, incendiada y destruida la primitiva imagen. La Hermandad facilitó
documentación y fotografías al escultor hispalense D. Antonio Illanes
Rodríguez, para que tallase una nueva siguiendo la traza de la anterior; fue
bendecida en 1.937 desde cuya fecha recibe culto continuado. El escultor
respetó el hieratismo inicial del icono Maríano, que contrasta con el aire
francamente montañesino impreso al niño Jesús.
La imagen actual es de
cedro, de las llamadas de candelero o sea para vestir. Mide 165 cmts,
teniendo talladas y encarnadas las manos y cara. Los brazos son articulados en
hombros, codos y muñecas. Cejas pintadas, ojos en cristal, pestañas al pelo. La
nariz correctisima, teniendo la boca un ligero rictus de sonrisa, al modo de
las imágenes de su tiempo.
El Niño Jesús, también
de cedro, está tallado al completo, y articulados los brazos por el hombro. Su
cabeza finamente dispuesta en bucles montañesinos. Facciones dulces y
sonrientes, estando pintados los ojos y cejas; es un infante bellísimo, de
suave ternura, que mueve a devoción.
La Virgen, de pie,
sonriente, enmarca su cara con un rostrillo de forma de corazón, al modo de las
reinas y abadesas de Sánchez Coello, en tanto que la ráfaga de plata
proporciona una sensación de fulgor y dinamismo que nos recuerda el halo de las
apariciones.
Su contemplación
produce un dulce efecto de sosiego, propiciando la oración del creyente, y aún
el simple curioso, advierte la serenidad que emana de toda obra bien
equilibrada.
La Virgen va vestida
de Reina medieval, con saya bordada y manto brocado a juego. Sobre el rostrillo
lleva una toca también bordada en oro, y luce una corona de oro de Ley de traza
medieval, a tono con el cincelado gótico de la ráfaga de plata. Ostenta la
Medalla de Oro de la Ciudad y el Bastón de Alcaldesa honoraria perpetua de Alcalá
de Guadaíra.
El Niño Jesús, viste túnica también bordada en oro, y en lugar de corona, lleva tres potencias de oro de ley sobre la cabeza. En sus manos un relicario de oro en forma de corazón; ofrenda de una devota filipina, calza zapatos de oro de ley de hechura mudéjar. En la fiesta de la Candelaria, es costumbre secular que el Niño vista batón largo de bautizo y se cubre con un capuchón, como se hacía con los recién nacidos.
Fiestas Patronales En Honor a la Virgen de las Angustias:
Desde el S. XV, la Patrona de Alanís es la Virgen de las Angustias. Un General
granadino apellidado Garcilaso construyó una ermita en su honor, en el valle de
Matamoros, en agradecimiento por la victoria ante los moriscos.
La imagen
original fue destruida en la Guerra Civil del 36 y reconstruida a posteriori
con los donativos de los hermanos.
Desde finales de agosto, en que es
trasladada desde su ermita hasta la Iglesia del pueblo, comienzan los cultos en
su honor. Tras la solemne novena que transcurre por los primeros días de
septiembre, el día 8, tras una verbena popular en la víspera, celebra el pueblo
entero su Función Principal con una Misa en su honor y con una ofrenda de
flores por los emigrantes alanisenses. Al atardecer de ese mismo día su imagen
sale en procesión por las calles de Alanís.
La ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Alanís está situada a 500 metros al occidente
del pueblo
y es tradición que se erigió en acción de gracias por la victoria conseguida
contra los moros en el valle de Matamoros.
Se compone de una nave y porche de ingreso, siendo su orientación la
tradicional.
Se distribuye el edificio en tres tramos. El central está cubierto por
bóveda de crucería, que recuerda el estilo del gótico medio, apeando los
nervios en baquetones con capiteles del estilo. El primer tramo produce la
impresión de haber compuesto de forma análoga. aunque ha sido reconstruido,
quizás, en el siglo XVIII. El presbiterio está cubierto por cúpula.
El imafronte es muy bello y responde al sentido estético de la decimoctava
centuria. Música de fondo: Marcha Nuestra Señora de las Angustias - Joaquín Grau Murcia
Pura y Limpia Inmaculada Concepción de María Santísima
Realizada en madera policromada de candelero, para vestir, de tamaño académico. Obra del maestro sevillana Antonio Castillo Lastrucci, nacido en Sevilla en 1882 y estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Este afamado escultor cuenta entre otros con la Medalla de la Orden de Alfonso X el Sabio en 1963, la medalla al mérito del trabajo y la distinción del Ateneo de Sevilla en 1912.
Después de la guerra civil, donde se perdió gran parte del patrimonio escultórico religioso, del taller del escultor sevillano salieron la mayoría de esculturas tanto marianas como cristíferas que existen hoy en día en Andalucía.
La antigua imagen de la Pura y Limpia se perdió durante el periodo de la guerra civil, de la cual no existe documentación de autoria ni fecha de ejecución, aunque sí fotográfica. También era una imagen de candelero, para vestir, pero a diferencia de la actual representaba una figura de la Virgen más madura.
Para realizar la efigie de la imagen actual, Lastrucci sigue los cánones de la Inmaculada del convento de San Buenaventura (Sevilla) llamada “la Sevillana”, brazos articulados, posición de la mirada frontal, cabeza recta y pelo natural.
La fundación de la Hermandad debió ser, por lo que se da a entender,
muy anterior. Posiblemente entre los siglos XVI y XVII, aunque tuviera
su mayor importancia y apogeo en el XVIII.
En este último siglo ya existían Hermandades con el nombre de
Consolación de Utrera en otros lugares. No solamente en Andalucía, sino
que también se conservan datos do una en Portugal y, cuando menos, tres
en América.
Dichas Hermandades (menos las de América, naturalmente), venían en
peregrinación cada ocho de septiembre y eran recibidas a las puertas del
santuario por la de Utrera, organizándose seguidamente la procesión.
Los frailes mínimos, entonces residentes en el convento colindante,
bajaban a la Virgen del altar mayor y la entregaban a la Hermandad
matriz. Esta se la cedía primero a la de Campillo, que tenía tal
privilegio por ser la más antigua. La de Campillo la pasaba a la de
Osuna y así se la iban dejando las unas a las otras, llevándola cada una
de ellas el tramo que previamente se les había señalado.
Entre las Hermandades de las que se conservan noticias están, aparte las
ya mencionadas, las de Ecija, Alcalá de Guadaira, El Arahal, Morón, El
Coronil, Coria, Hinojos, Gines, Mairena del Alcor, Los Palacios,
Castilleja de la Cuesta, Fuentes de Andalucía, Castilleja del Campo, Dos
Hermanas, La Puebla de Cazalla, Paradas, Los Molares, La Rinconada,
Albaida, Olivares, Chucena, Paterna del Campo, Escacena, Camas, Gelves,
La Algaba, Alcalá del Alameda y Mairena del Aljarafe entre otras.
Datos estos recogidos de la historia de la Virgen escrita en 1.917 por
el beneficiado de la Santa Iglesia Catedral don Juan Cabello y Castilla,
quien (aparte de investigar en numerosos documentos) se basó en
historiadores tan autorizados como Román Meléndez, Rodrigo Caro y Juan
de Malhara.
A la imagen de la Virgen (que según el profesor Hernández Díaz parece
ser del siglo XIV se le atribuye su primer milagro en 1.507, poco antes
de llegar a Utrera, hasta donde la trajo una devota desde Sevilla. Esta
la entregó a una hija suya llamada Marina Ruiz, que la tuvo muchos años
en el hoy desaparecido convento de la Antigua.
Pero su primer milagro famoso no ocurrió hasta 1.560.
El ermitaño que la cuidaba, Antonio de Santa María, viene al pueblo a
pedir aceite para la lámpara, sin que nadie, por ser aquel un año de
escasez que nadie, se lo diera. Vuelto a la ermita en compañía del
hortelano Juan de Orea, se acostó lleno de desaliento. Todavía no había
cogido del todo el sueño y, de pronto, se - despertó sobresaltado al
observar que, en la habitación contigua, donde estaba la Virgen, había
una luz brillante. Muy grande fue su asombro cuando, al entrar en ella,
vio que la lámpara estaba rebosando aceite.
Así estuvo durante días y semanas. La noticia corrió como la pólvora, a
causa de lo cual comenzó a cimentarse la fama de la Virgen.
Por aquel entonces Sevilla era prácticamente la capital del mundo.
Conocido éste y otros milagros atribuidos a la Señora, su popularidad se
extendió de tal manera que traspasó incluso el Atlántico, siendo
invocada muy especialmente por la gente de la mar que hacía la travesía
da las Indias de Occidente. De tal forma que ésta la tenía por su
mediadora.
En el Archivo de Indias -recoge el cronista oficial de la ciudad de
Utrera don Manuel Morales Alvarez- existen datos de hasta ocho navíos
con el nombre de Nuestra Señora de Consolación.
Producto de esta devoción marinera son los exvotos de barcos de los que
todavía conserva varios. Y es curioso. Uno de estos exvotos se guarda en
el Museo Naval de Madrid, sin que nadie pueda explicarse como llegó
hasta allí.
La Virgen lleva, desde hace siglos, un galeón en su mano derecha. Lo que
ha hecho que muchos -entre ellos sus grandes devotos utreranos Serafín y
Joaquín Alvarez Quintero- la conozcan por “La del barquito en la Mano".
Fueron, numerosos sus milagros y se contaron por millares sus
entusiastas. Tanto fervor se tradujo en centenares de exvotos, muchos de
los cuales todavía se conservan en su santuario. La fama de la Virgen
cristalizó en el cantar del pueblo. A pocas imágenes de aquella época se
le sacaron tantos y tantos cantares como a la de Consolación. Quizás el
más famoso de todos, que cita Gustavo Adolfo Bécquer en "La Venta de
los Gatos" y que sirvió de inspiración a Julio Romero de Torres para
pintar su primer cuadro,"Mira que bonita era.
Se parecía a la Virgen
de Consolación de Utrera". Tan grande llegó a ser su legión de cronistas de la época, en los
alrededores de Consolación llegaron a juntarse en la romería más de
treinta mil personas, a pesar cíe les primitivos medios de trasportes
que existías entonces y cuando España no tenía más allá o" e seis o
siete millones de habitantes.
Tanta devoción, tanta popularidad, conocen la decadencia a causa de los
abusos que trae la exagerada aglomeración en la famosa romería. Romería
en la que, con los devotos de buena fe, se mezclan maleantes de todo
tipo y se cometen excesos que alarman a los frailes mínimos. De tal
manera que lo denuncian al Supremo Consejo de Castilla y éste toma
cartas en el asunto, originándose en 1.770 unos autos curiosísimos que
terminan con la suspensión, no solo de la romería, sino incluso
prohibiendo que la Virgen se mueva de su altar.
Medida ésta que, agravada más tarde por la invasión de los franceses y
la exclaustración de 1.835, hace que se inicie una decadencia que
llegó hasta casi mediados del presente siglo.
Patronato de la Virgen
Anteriormente fue Patrona de Utrera la imagen de Nuestra
Señora de las Veredas, hoy en la parroquia de Santa María de la Mesa.
El día 22 de marzo de 1.750, cuando la devoción de la Virgen de
Consolación se extendía por toda la región, debido a sus numerosos
milagros, fue nombrada Esta Co-patrona.
Y en mayo de 1.808, el Cabildo Municipal acordó hacer procesión con
dicha Imagen para pedir por el triunfo de España en su lucha con los
invasores franceses, y la nombran Patrona.
Últimamente se reconoce este Patronato por la Iglesia, con el
nombramiento litúrgico, cosa que se hace a petición del Rector y la
Hermandad con motivo de cumplirse el XXV aniversario de su Coronación
Canónica.
Para dejar constancia, copiamos íntegramente dicho escrito:
CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
Prot. n2 38/89
El pueblo y los fieles cristianos de la Ciudad de Utrera han profesado
siempre, y aun hoy profesan, un culto peculiar y frecuente a la
Bienaventurada Virgen María bajo la advocación de "Nuestra Señora de
Consolación".
Es por ello que el Excelentísimo Señor Don Carlos Amigo Vallejo, O.F.M.,
Arzobispo de Sevilla, acogiendo el común deseo, aprobó debidamente la
elección de la Bienaventurada Virgen María, venerada bajo dicha
advocación, como Patrona de la mencionada Ciudad. Además, en carta de
fecha de 14 de febrero de 1.989, ruega fervientemente que la elección y
aprobación sean confirmadas conforme a las Normas para la constitución
de Patronos, y de conformidad con la Instrucción sobre los Calendarios
particulares y el reconocimiento de los Propios de Oficios y Misas (n8
30).
En consecuencia, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de
los Sacramentos, en uso de la facultad que le han sido concedidas por
el Sumo Pontífice JUAN PABLO II, atendiendo a lo expuesto, constándole
que la elección y aprobación se han realizado conforme a las
disposiciones del derecho, accede a las preces, y CONFIRMA a la
BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA bajo la advocación de "NUESTRA SEÑORA DE
CONSOLACIÓN" como PATRONA ante Dios de la Ciudad de Utrera con los
consiguientes derechos y privilegios litúrgicos a tenor de las rúbricas.
Sin que nada obste en contrario.
Dado en la Sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el día 7 de marzo de 1.989. Eduardo Card. Martínez
Prefecto
Virgilio Noé Arzob. Tit. Voncariesnse
Secretario.”
LA HERMANDAD RENACE En 1862, cuando las glorias de esta devoción eran sólo un
recuerdo y el santuario estaba a punto de venirse abajo, se reorganizó
la Hermandad de Consolación de Utrera. Prácticamente, sólo la hermandad y
el clero de Santa María se ocuparon de los cultos de la Virgen y el
mantenimiento del santuario, que presentaba serios síntomas de ruina.
En 1892, don Enrique de la Cuadra, Marqués de San Marcial, hermano mayor
de Consolación y gran mecenas de la historia de Utrera, costeó una
importante restauración que dio al santuario ese aire neomudéjar que
tiene actualmente, salvándolo además de un hundimiento que parecía
seguro.
Se arreglaron las techumbres y los muros, se rehizo la
cúpula, se restauró el artesonado, se cambió la solería, se estrenó el
cancel del atrio, se decoraron las paredes... Don Enrique de la Cuadra
invirtió en las obras 75.000 pesetas de las de entonces, que era lo que
costaba un buen cortijo en las tierras del término. Por esta iniciativa y
otras muchas en beneficio de la Iglesia Católica, el Papa León XIII
concedió a don Enrique de la Cuadra, en 1886, el título pontificio de
Marqués de Gibaxa.
Extremo éste hasta que fueron autorizadas y aprobadas en el Año de
Gracia de 1.842, por el señor Duque de la Victoria, Regente entonces de
la Reina Isabel II, por ser menor de edad. He aquí el texto original:
"DOÑA ISABEL II, por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía Española:
Por cuanto el Duque de la Victoria, siendo Regente del Reino, en mi Real
nombre, y por mi menor edad, por resolución de veinte y cuatro de
agosto de mil ochocientos cuarenta y dos, tuvo a bien aprobar el
establecimiento de una Hermandad en la Villa de Utrera, para dar culto a
Nuestra Señora de la Consolación en el templo de este nombre,
extramuros de dicha población y las ordenanzas formadas para su régimen y
gobierno con arreglo a la circular de ocho de febrero del mismo año. Y
ahora parte de los individuos que componen la Junta Directiva de la
insinuada corporación se me ha representado, que no habiendo obtenido en
aquel tiempo la conveniente Real Cédula de aprobación y deseando llenar
este requisito para que la Hermandad pueda continuar legalmente sus
piadosos ejercicios, me suplicaban fuera servida mandar expedir la
indicada Real Cédula, a cuya solicitud he tenido a bien acceder por mi
real resolución de dos de Julio último, con la circunstancia de que la
presidencia de la Hermandad sea del Párroco de la feligresía en que esté
enclavada la Iglesia donde celebre sus funciones".
Estas Reglas fueron reeditadas el día 3 de agosto de 1.896, por mandato
del Excmo. Sr. Arzobispo de don Marcelo Spínola Maestre, muerto en olor
de santidad. Con la venida de los Padres Salesianos, que se instalaron en el
convento en 1.945, volvió de nuevo a resurgir la devoción, que ya
continuó incluso después de dejar estos el santuario en 1.961.
Entonces se hace, cargo del mismo el párroco de Santa María de la Mesa
don Miguel Román Castellano y con la Coronación Canónica de la Virgen,
en 1.964, la devoción aumenta de tal manera que parece haber vuelto a
adquirir la grandeza de sus mejores tiempos.
Hasta tal extremo que las riadas de devotos se suceden continuamente al
santuario. Se organizan peregrinaciones a Utrera desde los más diversos
lugares y, actualmente, es raro que durante el día y a cualquier hora no
haya varios devotos dentro del templo.
SOBRE LOS TÍTULOS DE LA HERMANDAD
El de Pontificia le fue concedido en 1.964 por Su Santidad el Papa Pio
XII, con motivo de una peregrinación a Roma, organizada por el
Reverendísimo Cardenal don Pedro Segura y Sainz, para asistir al acto de
la proclamación de la Realeza de María.
En la iglesia de San Esteban, dentro del mismo Vaticano, el hermano
mayor don Federico de la Cuadra Irízar, el mayordomo don Juan Moreno
Caballero y el rector Rvdo. don José Barea Núñez, recibieron la
comunicación del señor Cardenal, en virtud de la cual Su Santidad había
concedido a la Hermandad, el título de Pontificia y un distintivo
especial para que pudiera ostentarla en todos sus actos corporativos y
cultos.
Esto ocurrió exactamente el día 1 de noviembre del mencionado año de 1.954.
En cuanto al título de Real, puede estar explicado en que las primitivas
Reglas fueron- aprobadas, como queda ya dicho, por la Reina Isabel II.
Si este argumento no fuera suficiente, dicho título quedó plenamente
confirmado el día 30 de octubre de 1.966, cuando estuvo de visita en el
santuario el actual Rey de España don Juan Carlos I, quien fue recibido
solemnemente como Hermano Mayor Honorario, de lo que quedó constancia en
el libro de la Hermandad con la firma del entonces Príncipe de España.
El día 1 de mayo de 1.964 y por el eminentísimo Cardenal don José María
Bueno Monreal, legado de Su Santidad el Papa, fue coronada Canónicamente
Nuestra Amantísima Titular. Coronación concedida por Su Santidad el
Papa Juan XXIII el día 7 de Julio de 1.963 y que se hizo realidad el día
1 de mayo de 1.964 (ocupaba entonces la silla de Pedro Su Santidad el
Papa Pablo VI) en el centro de la ciudad de Utrera y ante una multitud
llena de fervor.
Dice la leyenda que el Rey San Fernando soñó con la Virgen y que al
día siguiente hizo llamar a los maestros imagineros de la corte para
que tallaran una imagen igual a la que se le había aparecido en sus
sueños. Los artífices llegaron labrar hasta cuatro imágenes de la Madre
de Dios: la Virgen de los Reyes que hoy se venera en el Monasterio de
San Clemente; la Virgen de las Aguas, que recibe culto en la Parroquia
del Salvador y que el 30 de mayo de 2007 cerró la procesión dedicada al
rey conquistador de Sevilla; la Virgen de los Reyes, titular de la
hermandad de los Sastres, de San Ildefonso, y la actual Patrona de la
Ciudad , Nuestra Señora de los Reyes, que recibe culto en la Capilla
Real de la Santa Iglesia Catedral.
Según esta leyenda histórica, cuando el Santo Monarca contempla
todas las imágenes realizadas por los escultores del Reino, se fijó
detenidamente en la efigie de la Virgen de los Reyes que está en la
Catedral. El Rey se aproximó a la imagen, manifestando que veía en Ella a
la Madre de Dios que había visto en sus sueños.
Según todos los historiadores, el Rey Fernando III intervino muy
directamente en la realización de esta escultura de la Virgen , aunque
también se ha recogido en otros documentos que la efigie fue realizada
en Alemania o Francia y donada al monarca por el Emperador Federico II o
por el rey francés Luís IX.
Otro dato histórico hace referencia a que la Virgen de los Reyes ya
acompañaba a santo monarca en sus batallas y que con Ella entró en
Sevilla en 1248, presidiendo la entrada triunfal en la ciudad, tras la
reconquista.
También se afirma por otra parte que esta imagen fue donada por
Alfonso X el Sabio a la Catedral de Sevilla, narrada en la famosa
cantiga 324, para que presidiera un altar principal en el primer templo
metropolitano.
Según el catedrático José Hernández Díaz, especialista en este tipo
de investigaciones históricas, la Virgen de los Reyes es una obra
realizada en el segundo cuarto del siglo XII, siendo la imagen una
cumplida representación plástica del concepto medieval de la realeza de
María, tal como la entendían los litúrgicos y teólogos de la época.
La imagen de Nuestra Señora de los Reyes está realizada en madera
de alerce y es figura articulada. En esta obra fueron únicamente
modeladas la cabeza, las manos y los pies. El rostro carece de modelado,
la nariz es de poco relieve y pequeña, los labios ligeramente marcados,
con sonrisa candorosa, y los ojos pintados. Las manos de la Virgen sin
simplísimas, en la forma típica de tenedor o peine, con dedos largos y
finos, según la fórmula medieval.
Abundando en el estudio realizado en 1948 por el profesor Hernández
Díaz, y en el capítulo de la “arqueología” de le venerada imagen, se
dice que tiene “singular cabellera, compuesta con abundantísima madeja
de hilos de seda, que conserva áureos, unida al óvalo craneano de modo
finísimo, casi imperceptible y que cae en cascada hasta el borde
infraescapular. Hoy está sujeta con cintas envueltas en paño a manera de
toca y desde luego debió lucirla exteriormente la venerada icona”.
Otro de los puntos históricos del estudio es que la imagen, en la
mitad superior del dorso, tiene una ventana que permite apreciar una
rueda dentada unida a un eje y liada en él restos, como una correa sin
fin: “Este dispositivo –concreta el profesor--, sirvió sin duda para
mover partes de la figura, desde luego movería la cabeza por cuanto se
halla sujeta al cuerpo por grapas metálicas que la inmovilizan”.
Se recoge en otros estudios históricos, que en Castilla pudo haber
en la época fernandina una escuela de imaginería, y que desde allí
enviaron la talla de la Virgen de los Reyes a Sevilla. Pero por otra
parte, se concreta en otro documento que la efigie de la Patrona de la
ciudad fue realizada en Sevilla, bajo la mirada y orientación del propio
Fernando III.
Conquistada Sevilla, el Rey San Fernando mandó construir una
Capilla en la nave central de la antigua mezquita mayor de los
almohades, que fue consagrada el 22 de diciembre de 1248. Allí fue
colocada una imagen de la Virgen , titulada de Santa María, que era el
nombre por el que era conocida entonces la actual Virgen de los Reyes,
hasta que por diversas gestiones del Cabildo se llevó a cabo su
demolición, para construir una capilla acorde con la actual Catedral.
Mientras se llevó a cabo la realización de la nave real, la Virgen
estuvo en una Capilla situada en el lugar que hoy ocupa la Biblioteca
Capitular , en el patio de los Naranjos, y posteriormente, en otra zona
del citado Patio, en el lugar ocupado por la Hermandad del Sagrario.
Fue en el año 1579 cuando se inaugura la actual Capilla de la
Virgen de los Reyes en el interior de la Catedral, procediéndose al
traslado de la imagen y del cuerpo incorrupto del Rey Fernando III, que
fue canonizado en el año 1671. Hasta este año, la Virgen presidió el
centro del altar de la nueva capilla, siendo colocados los féretros del
santo monarca, su mujer y su hijo en las gradas de la nave real. Cuando
el monarca fue canonizado, su cuerpo fue separado de sus familiares para
ocupar el centro de la capilla, como en la época actual, en una urna
que fue posteriormente cambiada por la que hoy se conserva el cuerpo del
Rey Fernando III.
La Virgen de los Reyes, que primero fue titulada de Santa María y
de Nuestra Señora de Agosto, se halla colocada en la Capilla Real , en
un tabernáculo de plata, con fondo de rosetones con castillos y leones y
un baldaquino de estilo y dibujos góticos, del siglo XVI. Preceden de
la antigua Capilla Real.
.
El 30 de mayo de 2007, en el día de la fiesta de San Fernando, el
Cabildo y la Asociación organizaron la primera procesión en honor del
monarca en su día, que recorrió las calles próximas a la Catedral de
Sevilla y las del barrio de Santa Cruz. Cerró el cortejo la imagen
fernandina de la Virgen de las Aguas, de la Parroquia del Salvador.
En el año 1866 se integró la Corporación Municipal de Sevilla a la
solemne procesión de la Virgen de los Reyes, a propuesta del concejal
Pagés del Corro. El pleno del Ayuntamiento aprobó la presencia municipal
en el cortejo de la Patrona de Sevilla, colaborando en la realización
de un nuevo paso de salida.
La Virgen de los Reyes fue coronada el día de la Inmaculada de
1904. e organizó una solemne procesión por este acontecimiento, con la
asistencia de numerosas hermandades y cofradías.
En el año 1939, el día de la procesión anual, la Virgen de los
Reyes recibió el fajín de Capitán General, concedido por el Jefe del
Estado.
En el año 1953, a la popular imagen le fue impuesta la medalla de
Oro de la Ciudad , ofrecida por el Ayuntamiento de Sevilla, que entonces
presidía Jerónimo Domínguez Pérez de Vargas, Marqués del Contadero.
También le fueron entregadas a la Patrona de Sevilla las llaves de la
ciudad y el bastón de mando, como alcaldesa perpetua de Sevilla.
En su visita a Sevilla, en el año 1982, el Papa Juan Pablo II
recorrió la Catedral. A un lado del Altar Mayor fue colocada la Virgen
de los Reyes en su paso de salida. El Sumo Pontífice oró ante la Patrona
de Sevilla en el primer templo metropolitano.
Ante la Virgen de los Reyes y en el verano de 2004, se hizo entrega
a fray Amigo Vallejo, cardenal de Sevilla, del galardón que concede
anualmente esta publicación Sevilla Cofrade y que recibió en su
institución Su Santidad el Papa Juan Pablo II en Roma, en una audiencia
especial para la redacción de nuestro medio informativo.
En el año 2007, la imagen de la Patrona de Sevilla fue colocada en
el altar de la nave del crucero, para presidir el XXV aniversario de la
llegada a Sevilla del cardenal Carlos Amigo Vallejo, que sustituyó al
cardenal Bueno Monreal como pastor de la Iglesia de Sevilla.
En este año 2013 , la Virgen de los Reyes Procesiona de manera
estraordinaria con motivo del Rosario de la Aurora l , promovido por el
año de la Fe, por D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla
La efigie de Ntra. Sra. de Consolación, Patrona de Carrión de los Céspedes, responde al modelo iconográfico de la Virgen con el Niño. Es una imagen de vestir o “de candelero” de tamaño algo menor al natural y notable calidad artística. Se trata de una obra anónima fechable en la segunda mitad del siglo XVI que tanto formal como estilísticamente se encuadra en el quehacer de los inicios de la escuela sevillana. El clasicismo de las líneas del rostro denotan la influencia de la corriente romanista que va a marcar la producción de la imaginería hispalense de las últimas décadas del XVI lo que unido a ciertos arcaísmos, como una acusada frontalidad, nos sitúa en un taller de Sevilla en el que trabajaran y se formaran artistas que fueran definiendo las líneas del protobarroco.
Sobre el último cuarto del siglo XVIII se fecha la intervención que confiere a esta imagen el aspecto con el que ha llegado a nuestros días. La falta de definición de los conceptos y criterios de restauración en esta época hace que se modifique el original para lograr una adaptación a los gustos del momento perdiéndose así elementos primitivos y añadiéndose otros propios de los estilos artísticos imperantes que, han tenido como consecuencia, generar cierta confusión a la hora de datar la imagen.
Por lo que respecta al Niño Jesús, se trata de una talla exenta, de bulto redondo, tamaño proporcionado al de su Madre y gran belleza. Es también una efigie anónima pero de cronología posterior a la Virgen pudiéndose estimar de un momento muy avanzado del siglo XVII o de principios del XVIII.
La atribución tanto de la filiación artística como cronología de ambas imágenes han quedado avaladas por expertos que en distintos momentos realizaron estudios de las mismas como los profesores Infante Galán y Hernández Díaz y, posteriormente, el escultor imaginero Antonio Dubé de Luque. Por último fueron restauradas entre diciembre de 1998 y marzo de 1999 por Enrique Gutiérrez Carrasquilla y Pedro Manzano.
La interpretación iconológica de la efigie de Ntra. Sra. de Consolación, orlada con un conjunto de preseas, como otras tantas imágenes de su tipología, se fundamenta en el capítulo 12 del libro del Apocalipsis y simboliza la Iglesia glorificada y reflejada en la Virgen María, su modelo total en el seguimiento de Cristo; iconografía de la Madre de Dios muy difundida por las distintas escuelas escultóricas e imagineras españolas y que ha tenido un especial predicamento en Andalucía. Concretamente, la escuela sevillana ha proporcionado una importante producción de destacada calidad artística, dada la acogida popular que ha tenido esta representación letífica de María. Sobre dicho cuerpo interpretativo se desprende una lectura que avala el componente devocional de las mismas y explica como estas obras artísticas han contribuido a mantener vivo el patrimonio espiritual de pueblos y ciudades.
Además de los elementos reseñados, completan la iconografía de esta noble talla de la Madre del Señor, el barco de velas que porta en su mano derecha, que también lo llevan otras imágenes marianas de la misma advocación, como la Patrona de Utrera o la dolorosa titular de la sevillana de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sed. El origen de este símbolo parece estar en una ofrenda hecha por un devoto a la Virgen de Consolación utrerana, de gran devoción popular en la baja Andalucía, aunque la interpretación del mismo encaja perfectamente en la metáfora de la Iglesia peregrina zarandeada constantemente por el mundo pero que avanza protegida por la poderosa intercesión de la Virgen Madre. El cetro, que nuestra Titular sostiene en la misma mano, y la corona, significan que María participa de la realeza de Cristo, lo que le confiere la prerrogativa de reina. Por su parte la ráfaga y la media luna a los pies son símbolos que en el lenguaje apocalíptico representan la glorificación y la eternidad respectivamente, el estar por encima del tiempo y del espacio.
En cuanto a la imagen propiamente dicha de la Virgen de Consolación, figurada como una mujer joven casi niña, mostrando a su Hijo representado en un niño de corta edad, nos conecta con el Misterio de la Encarnación, el Dios que se humaniza en el seno de una mujer. La reiteración del hecho de situar la imagen del Salvador en el lado izquierdo, el del corazón, simboliza que la gracia de Dios habita dentro de todo aquel que así lo acepte y de esta forma se muestra a los demás el señorío de Cristo Jesús. La imagen del Divino Infante sostiene la bola del mundo rematada con cruz en su mano derecha, mientras que la izquierda la mantiene en actitud de bendecir caracteres de los que se desprende una doble lectura: la Redención del género humano culminada en el sacrificio de la cruz y la perfección del amor de Dios simbolizada en la esfera. La corona de imperiales o potencias flamígeras que, según el tiempo litúrgico orlan la cabeza del Niño, aluden a su condición de Hijo de Dios, Rey del cielo y tierra y Señor de los señores, preseas cuya iconología también se fundamenta en las Escrituras: “…. Al nombres de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo”.
La secular devoción del pueblo de Carrión de los Céspedes a su Patrona, esta bendita imagen de la Madre de Dios venerada con el dulce título de Consolación, es signo de identidad y constituye uno de los principales tesoros devocionales y espirituales de esta población sevillana. HERMANDAD DE NTRA SRA DE CONSOLACIÓN